8 Junio 2009
Este primer fin de semana de junio, el corazón de las baulas catalanas junto con el resto de COR romeros del Estado Español y Europa nos hemos reunido en Madrid. Entre las cuatro paredes de una sala de reuniones, con ventanales abiertos a un jardín de recreo para los descansos, hemos compartido planes de trabajo militante, así como espiritualidad y ética para otro mundo mejor posible –parafraseando y haciendo propaganda a la vez, del foro social que se va a celebrar en el próximo mes de octubre en Sevilla http://www.forosocialsevilla.org/
Entre las tareas pendientes y las muchas inquietudes compartidas, la confrontación y la lucha permanente contra los inmigrantes ha sido una de las más destacas. Las amistades de Roma, Milán, París y Beziers, vinculadas a la red SICSAL han compartido con los comités españoles su indignación y preocupación por la creciente persecución y acoso a las personas inmigrantes en situación irregular y las asociaciones que les dan apoyo humanitario -mucho me temo que el resultado de las elecciones al Parlamento Europeo no haya hecho más que empeorar esta tendencia violenta.
Nos han hablado de los Círculos de silencio, un espacio de denuncia social y pública de situaciones que vulneran los derechos humanos de las personas inmigrantes. Hemos anotado en la agenda los deberes para el próximo curso…
Otro de los temas compartidos y que hoy no deja de alertarnos en nuestros correos con un suma y sigue de adhesiones y nuevas denuncias, ha sido la represión que se ha desatado en el Norte de Perú ante la protesta de miles de indígenas que se oponen a la exploración y extracción de recursos naturales por parte de la multinacional francesa Penneco y la española Repsol, entre otras. Los muertos ya se cuentan por decenas. Aunque las informaciones tengan que contrastarse siempre, es importante que lo podamos hacer también desde el lado menos mediático: http://www.sicsal.net/articulos/node/926
A pesar de la consternación y la rabia, ha sido por encima de todo un gran encuentro fraterno, apasionado y lleno de esperanza. Quizás porque todos escuchamos de fondo la misma banda sonora de nuestro empeño humanitario: el grito de Romero - ¡cese la represión! - o las palabras justas de Casaldáliga - maldita sea la cruz que cargamos sin amor.
Para avivar las emociones y recobrar la energía que nos ha proporcionado el encuentro, sólo tenemos que recordar los pequeños detalles: las sonrisas y los abrazos, mucho más nutritivos que las comidas o las pausas del café, ¡a pesar de caernos como gloria!; las eucaristías sin escalones ni púlpitos, porque las personas que la compartimos nos sentimos iguales y nos miramos a los ojos de frente; las risas cómplices que invitan a futuras visitas, fiestas, cánticos y manifestaciones de amor y de protesta; y, ¡cómo no!, las sábanas rosas de la cama que me ha tocado: un lugar en el que descansar y abrigarse después de un largo día; un espacio íntimo, privilegiado y pacífico desde el que dar gracias y comprometerse para levantarnos al día siguiente con la misma rebeldía.
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20 Mayo 2009
Hay días que no faltan motivos para la desgana. Sobre todo cuando constatas que hay personas que no se recuperarán en la vida de la cobardía o la pereza con la que contemplan el mundo. Se quedan mirándote de brazos cruzados mientras tú, con tu insignificante militancia, te ahogas intentando cruzar el mar de la vida, acompañando a algún nadie, insignificante como tú mismo. Ni siquiera valen para tirarte una cuerda (¡mojarse sería demasiado!) y si te descuidas… ¡lo mismo te echan la cuerda al cuello!
En fin, querido compañero de fatigas, seguiremos haciendo lo que se pueda… ¡porque es lo justo!, y no somos inocentes.

Desganas
Si cuarenta mil niños sucumben diariamente
en el purgatorio del hambre y de la sed
si la tortura de los pobres cuerpos
envilece una a una a las almas
y si el poder se ufana de sus cuarentenas
o si los pobres de solemnidad
son cada vez menos solemnes y más pobres
ya es bastante grave
que un solo hombre
o una sola mujer
contemplen distraídos el horizonte neutro
pero en cambio es atroz
sencillamente atroz
si es la humanidad la que se encoge de hombros
Mario Benedetti
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12 Mayo 2009
Me tumbo un rato a tomar el sol. Una pausa breve antes de retomar el trabajo. Es imposible no planear huidas cuando el toldo regala contraluces. Además hoy me dejo llevar por la caricia de una voz que siempre será azul, como las líneas del mar… El aliento de uno de “mis tristes” favoritos (inmortal en mi universo musical junto a Enrique Urquijo, con el que hoy se reúne, seguro).
Sé que los recreos siempre estarán ligados al recuerdo de Antonio Vega. Hay nieve, hay fuego, hay deseo allí donce me recreo... Los recreos y el primer amor de una de mis amigas de la infancia, al que por diferentes motivos seguiré relacionando con el músico… Murió incluso mucho más joven que él, también enfermo.
Hoy pensaba colgar cuatro fotos de mi última escapada a la costa, pero me conformo con una sola. Un modesto tributo en forma de agradecimiento por los recreos musicales que nos ha brindado este gran poeta.
Días que no volverán suena ahora de fondo y me confirma que hay cosas que no cambiarán mientras viva. Estarás en mí para siempre.

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30 Abril 2009
Aprovechando la revelación que ayer me brindó una amiga colombiana casi puedo confirmar que estoy cerrando un ciclo… ¡O abriendo uno nuevo!, depende de cómo lo miremos (quizás ambas cosas a la vez). Parece ser que el número mágico es el 9 y no hace falta indagar mucho en el misterio ni en las mancias para entender que el 9 es un número clave en el ciclo vital de la especie humana. Sumando estos dos meses últimos –y exactamente desde el día 1 de agosto- completo un ciclo.
No lo tenía calculado, claro, y por eso creo que la intuición se corresponde con esta certeza de ánimo holístico que me ayuda a percibir donde está la luz y donde siguen las pequeñas nubes que ensombrecen el sendero –ricos matices para la nueva mirada que ahora los observa. Y es que las personas controladoras (como esta ambiciosa aprendiz de la vida) cuando nos estrellamos, lo hacemos con gran estrépito. Pero más tarde o más temprano, también conseguimos levantarnos, recomponernos el vestido, plancharnos las heridas y entender que nuestro poder de influencia llega hasta donde nos permite el Dios de la Vida y la Madre Naturaleza. ¡Y siempre dando gracias!
Cierro un ciclo, pues… También me lo ha dicho Asturias, la patria literaria que me guió en la revelación por capítulos de El abrazo náufrago. La visita al escenario amado no ha sido casual. En la fragua del tiempo se estaba cociendo y moldeando esa presentación para que llegara precisamente ahora. Sí, soy de esas personas que necesitan respuestas existenciales para fluir, pero que se conforman con una lluvia de flores cuando tienen que tomarse la vida con más calma.

Siento que Asturias ha llegado para ponerle la guinda a este paréntesis laboral que he consumido sin complejos –aunque al final me haya arrancado los colores- y que ha sido nutritivo y energético, como una barrita de cereales con miel en medio de una escalada.
Colunga me dio la sorpresa de reunirme con Trini, amiga de infancia que viajó conmigo a Melilla -¡donde la naturaleza me dio una gran lección sobre su poder! Estaba pasando unos días de vacaciones con Edu en la costa asturiana y por supuesto, ¡no iban a perderse mi presentación! Mi madre, que fue cómplice de la sorpresa, podría emplearse en un programa de cámara oculta -¡la prueba de su excelente trabajo y mi cara de estupor la tenemos en vídeo!
La presentación fue entrañable. En familia, como había imaginado, pero en familia numerosa, porque en la sala éramos más de 25 personas. Algunas ya habían leído la novela y me dieron alas para volar confiada, ¡porque conseguí que reconocieran Ranamanca!, en Caravia, en el Puntal, en Lastres, en Rodiles… ¡qué más da dónde esté exactamente!; lo importante es que les parezca posible encontrarlo donde deseen, cerca de su escarpada mar, y que les haga cómplices de Clara; que la acompañen de la mano por el paraíso de su infancia, tan capaz de curarlo todo.
Mi caballero andante me regaló flores durante el viaje, pero la rosa me la brindaron desde el área de Cultura y la Biblioteca de Colunga, nada más abrir el acto. El concello asturiano se hermanaba con la tradición catalana de Sant Jordi en esta inolvidable Fiesta del libro 2009 para la que escribe. Fue un detalle simbólico hermoso, de respeto y admiración mutua entre culturas. Y luego vino mi larga exposición –porque como no me gusta hablar…- la curiosidad del público, las sonrisas que te invitan a ir más allá, los elogios que se convierten en presentes de vida, las preguntas sabias que dan para reflexionar en casa… Y por si fuera poco, aunque les aseguras que el libro está disponible en la biblioteca, hay 8 personas que compran el libro, se acercan para que les dejes una dedicatoria y te corresponden con pedacitos de colores de historia vital: María José, Lilián –como Lilián de Celis, ¡ahora lo sé!- Loli… ¡qué pena que no recuerde el nombre de todas! Pero espero que me escriban para refrescármelo y para compartir impresiones.
¡La que ya me ha escrito es María José!, otra amiga trotamundos que hicimos dos días más tarde, en los Bufones de Llames (¡no confundir con Llanes!) y gracias a la cual pudimos conocer el espectacular acceso a La Cuevona. Me gustó su escueta respuesta, antes de despedirnos, cuando nos dimos el correo electrónico después de una agradable charla entre los acantilados: “te aseguro que soy de las que respondo” le dije, y ella me sorprendió con un “¡tranquila, yo soy de las que espero!”. Buena lección esa de saber esperar, sí señora…

A mí el primero que me lo enseñó en literatura fue Machado: “Sabe esperar, aguarda que la marea fluya –así en la costa un barco- sin que el partir te inquiete. Todo el que aguarda sabe que la victoria es suya, porque la vida es larga y el arte es un juguete. Y si la vida es corta y no llega la mar a tu galera, aguarda sin partir y siempre espera, que el arte es largo y, además, no importa”.
Pero curiosamente hoy encontré un poema de Ángel González, que sé que María José admira –igual que tú, amiga Giverny- y casi podría enlazarlo con el de Machado para cerrar este laaaaargo post; un poema que también entusiasmaría a Clara...Ya nada es ahora.
Largo es el arte; la vida en cambio corta
como un cuchillo
Pero nada ya ahora
-ni siquiera la muerte, por su parte
inmensa-
podrá evitarlo:
exento, libre,
como la niebla que al romper el día
los hondos valles del invierno exhalan,
creciente en un espacio sin fronteras,
ese amor ya sin ti me amará siempre.
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21 Abril 2009
La invitación me la han hecho desde Colunga. Y es que cuando la marea fluye acaba llegando la mar a la galera, como bien dice Machado. Este próximo jueves 23 de abril, con motivo del Día Internacional del Libro me han propuesto presentar El abrazo náufrago en esa población asturiana. Me ilusiona el ofrecimiento, aunque confieso que también me inquieta saber que por fin pasaremos la prueba de fuego: la del público astur.

Para ser una catalana sin raíces familiares en Asturias puede resultar un poco desconcertante elegir como escenario uno tan lejano… Aunque a veces lo que tenemos a mucha distancia resulta de lo más cotidiano y cercano, ¡sobre todo desde que existe Internet!
Cuando Clara, la protagonista, me susurró un buen día que era asturiana -habíamos establecido ya esa relación independiente y a veces tortuosa entre autora y personaje- supe que iba a darme un poco más de trabajo… Quería contar su historia de tal manera que además de hacerla emocionante también la hiciera creíble. Así que tocaba documentarse sobre sus orígenes ¡y salir a empaparse bajo el orbayu! La literatura es una aventura, ya sabéis, tanto para la persona que lee como para la que escribe.

Lo hice sin poner los pies en Asturias durante el tiempo que escribía, pero con la experiencia de dos viajes que habían descubierto ante mis ojos la que sería, sin lugar a dudas, mi primera patria literaria –siempre que escucho el himno de Víctor Manuel siento que nos hermana: “prepara tu último salto que Asturias está aguardándote; sola en mitad de la tierra, hija de mi misma madre”.
El pasado agosto, con el libro bajo el brazo y después de haber vivido mi primer Sant Jordi, visité por tercera vez Asturias -las fotos son de ese verano. Llevaba la sombra de una sonrisa de princesa tatuada en la mirada –ya lo sabéis- pero el paisaje me dio el abrazo de mar que tanto anhelaba.

Mi caballero andante y yo dejamos un par de ejemplares en la biblioteca de Villaviciosa y en la de Colunga. Ambas me han recompensado con mucha amabilidad; Manolo, el bibliotecario de Villaviciosa y un lector infatigable, me telefoneó algunas semanas después para felicitarme. Y ahora es Colunga la que me abre las puertas, de la mano de Manuel, el técnico de Cultura, y Eva, la bibliotecaria.
Así que desde el verano pasado, los personajes de Ranamanca han tenido ocasión de compartir complicidades con la vecindad de Villaviciosa y Colunga, que es el concejo en el que encontraríamos Ranamanca si fuera un pueblo real y no ficticio –al estilo de San Martín del Sella en Doctor Mateo, sí. Además, después de que este invierno recomendaran El abrazo náufrago en Navia y Ribadesella, estos días la Biblioteca Municipal de Colunga también promociona la novela http://www.bibliotecaspublicas.es/colunga/otras.htm preparándose para esa presentación, que aunque reúna solamente a una docena de personas, a día de hoy ya me ha hecho feliz. Por supuesto, os invito a acompañarme, aunque sé que quizás os queda un poco lejos…

En fin…, ¡qué más se puede pedir! Tienes razón amigo Pepe, después de estos dos meses de buena vida, incluso me avergüenza tanto privilegio y tanto viajecito. Pero por una vez, sin que se convierta en hábito, me hago el regalo, aunque sólo sea por haber soportado los chuzos de punta que me han aguijoneado este invierno.
Ah, para los más cercanos os hago otra invitación: leer el cuento que hemos escrito entre siete autores de la comarca para Anoia Diari. Ha sido una iniciativa de este nuevo medio de comunicación digital que apenas tiene siete meses de vida, pero que ya se ha convertido en un referente informativo en l’Anoia. Podéis seguir la lectura del cuento colectivo aquí: http://blogs.anoiadiari.cat/especial/bloc/punt-de-llibre-i Además el día de Sant Jordi editarán una edición especial impresa. A mí siempre me han gustado los juegos literarios –oi, company!- así que ha sido una experiencia interesante para ponerme a prueba en la narración literaria (para variar de la periodística) con mi otra lengua. Además he podido compartir “cartel” con mi amigo escrividor Pep Elias y con Joan Pinyol, Maria Enrich, Teresa Roig, Jordi Ferrer y Antoni Dalmau. Un Punt de llibre compartit!
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9 Abril 2009

Creo que es hora de agradecerle a la revista Qué Leer el regalo que me hizo hará unos doce años… Fue en 1996 -me lo acaba de revelar el Depósito Legal. Concretamente, junto con a la revista, me regaló un librito titulado Extraviadas ilustres, 10 retratos de mujer, escrito por Ana Maria Moix. Diez abreviadísimas biografías que me acercaron a diez mujeres prácticamente desconocidas o conocidas de forma “adulterada” bajo el prisma de algunas miradas encorsetadas: Elisabeth de Baviera, Lou Andreas Salomé, Carson McCullers, Isadora Duncan, Natalie C.Barney, Camille Claudel, Frida Kahlo, Coco Chanel, Djuna Barnes y Tamara Lempicka. Con algunas tengo grandes asignaturas pendientes (todavía no he entrado en El bosque de la noche de Barnes, por ejemplo) y de la mayoría guardo la impresión de saber que vivieron al borde del abismo, en busca de una ansiada libertad creativa.
Esta semana, buceando entre piélagos literarios, he conocido el nombre de algunas de las artistas que se vincularon con la Generación del 27 y he podido admirar algunas de sus obras. Me lo ha permitido la iniciativa de varios institutos de secundaria (por ejemplo éste de Málaga http://ficus.pntic.mec.es/acip0006/ o éste de Sevilla http://lanaranjadelazahar.blogspot.com/2007/11/mujeres-de-la-generacin-del-27.html). Así (aunque me de vergüenza confesarlo) he descubierto a estas alturas a Maruja Mallo (a la que reconocí haber visto en una fotografía con Rafael Alberti en el museo dedicado al poeta, en el Puerto de Santa María) y a Remedios Varó. Las dos son excelentes, pero la primera me ha cautivado por la belleza y expresividad de sus pinturas -podéis ver algo de ella aquí http://www.ciudaddemujeres.com/mujeres/Pintura/MalloMaruja.htm La huella de la foto de este post es suya.
Luego están las escritoras y poetas: María Teresa León, Concha Méndez, Ernestina de Champourcín, Josefina de la Torre, Eulalia Galvarriato… Algunas de ellas recordadas como “mujeres de” (la primera de Rafael Alberti, la última de Dámaso Alonso) pero olvidadas en cuanto a su legado literario. ¿A cuántas de ellas hemos estudiado en los libros de texto de la escuela? Yo desde luego, a ninguna. Por suerte compruebo que las cosas están cambiando; ahora el alumnado de secundaria puede ver satisfechas algunas de sus preguntas cuando no se visibiliza a las mujeres artistas.
Mujeres invisibles. Autoras desconocidas. Ilustres extraviadas en la historia, efectivamente. ¡Al rescate con ellas!
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27 Marzo 2009
Esta mañana las arterias de La Coctelera están menos saturadas. Aprovecho para colgar el álbum.
TARIFA. La primera vista de la playa de camino al Faro de Punta de Tarifa.

TARIFA. El faro más meridional; a un lado, el Mar Mediterráneo...


TARIFA. Al otro, el Océano Atlántico.

TARIFA. Después de comer empiezo mi largo paseo. Es la hora de la siesta y en la costa atlántica, ¡hay un dragón dormido! Shiiiissst...

TARIFA. Punta Paloma me saca la lengua al final del arco de la costa que diviso. A unos metros de mí, la atención es rojinegra como una bandera revolucionaria.

TARIFA. Para regresar de la luna, sólo hay que guiarse por un faro.

TARIFA. Empieza a caer la tarde. La madera guarda el calor de las horas de sol.

TARIFA. Confirmo que existen generaciones con las mismas ansias de mar y viaje.

TARIFA. Y pienso en una próxima vez...

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26 Marzo 2009
Guardo una tarde de viento… Sí, igual que nos canta Manolo García en Una tarde de sol -una tarde de sol por si hace falta… Yo guardo una tarde de viento en Tarifa, junto al mar. He tenido muchos momentos para atesorar en estos días, pero me quedo con esa tarde; en concreto, con las dos horas de paseo por aquella playa interminable, inmensa como el abrazo del océano Atlántico. Una tarde para jugar con las olas, imitando a aquel perro negro que galopaba con el viento… Un tiempo para sonreír al horizonte por hacerme sentir humilde y pequeña. Una eternidad para agradecer la esclavitud de aquel instante, ¡por la libertad! -contradicción vital. La fortuna de poder llegar hasta Punta Paloma con la mirada y la imaginación. El guiño cómplice del sol. Sí, ese es un tesoro que nadie podrá arrebatarme, como dice el artista.

Entre otras imágenes que me dieron alas, guardo una de la playa de Valdelagrana: una fila de espaldas de niños, escalonada por las diferentes alturas, que barría las olas en busca de valor, ¡porque son escasos los bañistas que se atreven a mojarse por encima de la cintura en pleno mes de marzo! Me acordé de una fantástica fotografía de mi amiga Valérie -¡se me ha olvidado decírtelo esta mañana! A mí se me pasó el tiempo de tomarla mientras los contemplaba embelesada.
Conservo también el recuerdo de la arena en los bolsillos -¡otra vez Manolo!; del aroma de las mimosas y del vino por las calles del Puerto; ¡y el de las almendras garrapiñadas en Valdelagrana!, dulce olor de vainilla y nostalgia… ; la ropa festejando al viento con banderolas de colores en las terrazas; los emigrantes africanos con su vida y su venta ambulante, que imprimen fuerza al compromiso con el Negro y otros nadies…
Tampoco quisiera olvidarme de Alberto. Puede que dentro de un tiempo no recuerde su nombre, pero no creo que pueda olvidar su mirada por encima del respaldo de aquella silla. Tiene 4 años, pero me mira como si tuviera 15 y descubriera a su primer amor. ¡Y sólo porque los dos hemos pedido paella!
-Lo verde también se come –le reprende su madre amablemente cuando se queja de aquella inesperada invasión de guisantes.
Pero le doy ánimos y me convierto en su cómplice. Acabamos los dos juntos en mi mesa compartiendo charla. ¡Se disfrazó de indio en carnavales! Y yo tengo la inmensa suerte de no tener nada más urgente ni importante que hacer en ese instante que escuchar su relato.
Debajo de la mesa vecina, un pastor alemán descansa la cabeza en las patas delanteras con placidez. Mi loba interior se identifica con él.
¡Qué suerte la mía!, tengo todos esos momentos y muchos más para cuando me hagan falta. Y aun mejor: tengo con quien compartirlos.
Nota. La Coctelera me da problemas para colgar más fotografías. Snif! las tendré que compartir otro día...
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