La Coctelera

Marea de palabras

O la mar en la que habitan mis cuentos

20 Noviembre 2007

Un día en el país de Nunca Jamás

El sábado me lo pasé repartiendo abrazos de Peter Pan, charlando hasta por los tobillos y ebria de risas, ¡¡porque el estómago no estaba para alambiques!! Además las endorfinas volaban como luciérnagas, iluminando la conversación. Así que hoy el dolor de cuello, los pañuelos usados sembrando el escritorio y la tos de perro me pasan factura. Ah!, pero hubo un sábado, 17 de noviembre. ¡Día grande donde los haya!

El investigador más simpático de Melilla me esperaba, poco después del mediodía, en la puerta del hotel y reconozco que fui una ingrata, porque cuando abracé su cuerpo de ropero sólo pude decirle: ¡qué mayor te has hecho! ¡Pareces un señor! Él en cambio, que sigue siendo todo un caballero, me dijo que estaba igual que hace 22 años.

¡Dios mío! Así fue. Algo pasó con el tiempo, que nos devolvió en un breve trayecto en coche, 22 años atrás. Y en cuanto recogimos a otras dos “campanillas”, los recuerdos llegaron cabalgando en forma de piezas de puzzle con todos los colores, formas y olores de nuestra infancia en la escuela.

Así pasamos la comida, en la antigua casa de colonias, recorriendo en nuestra memoria las habitaciones, las escaleras y los pasillos de aquel lugar inolvidable, destino de una de nuestras excursiones escolares más aventurera. Y luego mezclando los retratos de nuestra vida actual –hijos, padres, esposa, maridos…- con los postres de chocolate, disfrutando como chiquillos.

El sol se fue y cayeron los anunciados sables helados. Pero no había frío que pudiera detenernos. Recorrimos el pequeño bosque laberíntico –nuestra selva- contemplamos el estanque vacío –donde nadie tiró nunca monedas- y rodeamos la ermita, desde donde ahora se puede ver el pantano sediento.

Luego la campanilla de cabellos de oro nos dejó en el barrio -eso sí, con la promesa de vernos más tarde- y allí seguimos la ruta de los recuerdos, callejeando por el pueblo, que como nosotras retrocedía 22 años bajo la mirada sagaz de un niño. Hicimos fotos, por supuesto. Las justas: en la puerta de la escuela, en la entrada de la casa que una vez acogió a una familia melillense y en la iglesia, para compararlas con las de la comunión.

Las horas se resistían a congelarse, a pesar de las bajas temperaturas y de nuestros esfuerzos por ralentizar el tiempo. A las 21:30 de la noche, el teatro donde habíamos visto las primeras cintas de cine, de la mano del colegio -“En busca del fuego”, “El gran dictador” y “Carros de fuego”- nos recibió con la cara renovada. También nosotros llegábamos distintos. Pero al cruzar la puerta, por arte del polvo mágico de nuestras alas, todos retrocedíamos en el tiempo. Eso sí, teníamos una belleza especial ese día. No hay cremas, afeites, ni maquillajes, que puedan darle tanta luminosidad a un rostro.

Entonces tocaba cenar… ¿Pero quién cenó…? ¡No había tiempo! Los nervios sólo dejaban sitio para una mini croqueta. Estábamos de nuevo en el colegio, pintando con témpera –por enésima vez lo siento su majestad ;-) – haciendo exámenes, tirando piedras, representando obras de teatro, enviando papelitos con mensajes, jugando al balón, haciendo papiroflexia, marquetería y escayola, persiguiendo a las niñas, abofeteando a los niños atrevidos… –sí, vale, ¡y creando traumas!

Alguien, a mi lado, pidió un deseo. Si pudiera congelar el tiempo en este momento, un poco más... Si pudiera durar un poco más este sueño… El tiempo real se alargó en una taberna que podríamos haber cerrado sólo para nosotros. Los 16 formando una elipse. De nuevo, las endorfinas de la risa brillando entre el humo y flotando a nuestro alrededor. Los únicos que podían quejarse de algo eran los dueños del bar. Nadie necesitó más de una consumición y la mitad eran refrescos. Seguro que confabularon con las manecillas de nuestros relojes para que corrieran más veloces…

Sólo cuando tocó la hora de despedirse notamos el paso del tiempo. Las responsabilidades nos esperaban al día siguiente. Entonces, se repitieron los abrazos y el polvo, suavemente, empezó a desprenderse de nuestras alas. Tocaba regresar a casa y dejar la isla. En la calle, los garfios helados seguían rasgando el aire. Pero nosotros íbamos del brazo de un cálido recuerdo y con un nostálgico aleteo en la espalda.

Antes de acostarme, di las gracias por un día tan extraordinario, por la fortuna de haber tenido Infancia y por constatar que hay amistades eternas.

servido por lamardecuento 8 comentarios compártelo

8 comentarios · Escribe aquí tu comentario

el hacker ak-47

el hacker ak-47 dijo

Hola amiga marina. La fina lluvia de esta semana empapa el cristal de esta ventana y las primeras nieves han visitado las cumbres. El padrón municipaleto dice que vuelvo ha estar vivo (a mala gana he cedido) y la semana que viene me darán el pasaporte del paro, el primer examen de esta nueva infancia.

A estas alturas de la navegación no hace falta preguntarse por qué uno se muere. News by news. Ni tampoco por qué querer resucitar. Smile by smile.

He muerto y he resucitado. Con mis cenizas un árbol he plantado. Su fruto ha dado y desde hoy algo ha empezado, diría uno de tus tristes.

http://es.youtube.com/watch?v=h_QEnsG-Md8

Tommy had a watch, a good kind of watch
It wouldn't tell time if you asked it
Didn't have a face, just an ear and an eye
To see him with

Tommy stole candy from the cornerstore
And gave it to the mice he built a home for
By the side of the heater, next to his guitar
That he could neither play nor destroy

Tommy wrote a letter to the office of iniquity
Demanding a history of his actions
But the letter was returned just 2 days gone
There was no office of iniquity

Tommy couldn't see so well and he didn't have a radio
He'd talk to himself in different voices
Or sing to himself in a Russian dialect
Invented on a Sunday afternoon

Tommy stole a limp and he borrowed a demeanor
So he'd scare anybody who'd want to talk away
'Cause they frightened him so bad that he'd pee down his legs
As he tried, very hard, to find the words

Tommy wore the helmet of a frustrated miner
Digging for words as though gold
Standing in the mud in his dark gray fedora
Wearing his knee-patched dungarees

Tommy was alone when the fire started
High behind the wheel of a colt 45
With a clip full of ether and a bucket full of gas
And a belly full of turpentine

Tommy made sure there was no one in danger
By knocking on each door like a madman
Then he locked himself in and did the whirling dervish
Tipped the candle over on the floor

Tommy fell asleep before the firemen came
Which was good because they scared him anyway
All that they found were the mice inside the fridge
In a box, with some cheese
And a handwarmer, run on batteries

Tommy was a good man. Nobody Knew
Tommy was a good man. Nobody Knew

............................................................

Como una vez dijiste, aunque en otras palabras, el "escritor" necesita del ego para autocorregirse.

20 Noviembre 2007 | 11:48 AM

el-hacker-ak-47

el-hacker-ak-47 dijo

para que lo sepas y te pases cuando quieras

20 Noviembre 2007 | 05:23 PM

lamardecuento

lamardecuento dijo

Querido marinero de aguas dulces y saladas, te confieso que me pasan cosas extrañas estos días... Mientras en una imprenta se están cocinando a la plancha y con tinta de calamar las páginas de mi primera novela (¡tiemblo!) los personajes han empezado a visitarme. ¡Han cobrado vida en los gestos de mis amigos! Los unos porque necesitan recuperar la infancia. Los otros porque mueren y resucitan -como dice ese "triste" de los míos, que tú citas tan bien. Renacimiento. Eso lo resume todo.

Aunque seamos levedad!!!

http://es.youtube.com/watch?v=7rcX_QSHWCs&feature=related

20 Noviembre 2007 | 05:31 PM

el-hacker-ak-47

el-hacker-ak-47 dijo

Algo habías dado a entender hace tiempo. Me alegra saber que tu talento ha encontrado un lugar donde reflejarse.

A mi también me están pasando cosas extrañas y como tú a veces me paro a pensar si son señales y que hago con ellas. La luna y las montañas me tienen fritos los pensamientos.

Un abrazo de lectura esperada. Tenía la expectación de si está noche buena a parte de luna llena trairía alguna alegría más.

20 Noviembre 2007 | 08:28 PM

giverny

giverny dijo

Es una gran suerte mantener amigos con el paso de los años.

¿¿¿Tu primera novela dices??? pues cuando salga ya me estás diciendo título y editorial que voy volando a comprarla:-)
Petonets!

20 Noviembre 2007 | 10:32 PM

Javier Sánchez

Javier Sánchez dijo

No cabe duda que el don que tienes para escribir es algo que te caracterizó desde el primer día en qu tuve la suerte de topar contigo, y con ese grupo de personas que formabamos "la clase", ya ves que la cosa salió como soñaba y que mejor manera de recrearla de la forma en que tú lo has escrito. Reconozco mi parquedad en las palabras, pero no por ello carente de sentimientos y emoción al recordar lo vivido el pasado día 17, con tu ayuda, entre otras. Por ello te doy las gracias publicamente y que todo aquel que pudiera leer esto sepa que eres toda una mujer, de la cabeza a los pies, y a la que deseo en el futuro mas inmediato un buen viento y una buena mar, de todo corazón.
Siempre!!!, y digo bien, siempre!!! seré tu amigo.

20 Noviembre 2007 | 11:04 PM

el-hacker-ak-47

el-hacker-ak-47 dijo

He puesto el muelle de descarga a trabajar "lo que queda del día". Ya te contaré pues no la he visto.

Un abrazo aunque tengas las manos llenas de tinta de calamar.

22 Noviembre 2007 | 06:33 PM

Jose Dominguez Dominguez

Jose Dominguez Dominguez dijo

Amiga,

Si, te confieso que al leerte me retrotraes a los ya lejanos tiempos en los que dedicaba mi tiempo de ocio a la lectura de relatos cortos o a la novela, pero una lectura de calidad, de escitores consagrados, no te engaño en absoluto, ya que eso es lo que te sobra en cantidades astronómicas: calidad literaria en una prosa limpia y clara y con un dominio de la metáfora que la enriquecen aún más.

Si, te confieso que este encuentro inesperado en tu casa con un marinero que en lugar de hacer jardines junto al mar, se dedica a plantar árboles y a perder de vez en cuando pasaportes me ha producido un gran placer, tampoco te engaño.

Cómo tampoco te engaño, si te digo que Carros de fuego la ví, no como tú, junto a Campanilla, Wendy y Peter Pan, sino con bastante menos magia abordo de un DC-10 en un largo vuelo de catorce horas de duración que me trajo desde Sudafrica hasta Madrid, aunque me compensó en parte escuchar la música de Vangelis y las carrera de Harold Habrahams y de Eric Lindell, mientras que pensaba en el corredor de medio fondo que fuí en mi etapa escolar.

Besos,

29 Noviembre 2007 | 01:48 AM

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MAR. Masa de agua. Brisa. Salitre. Esencia de mi ser. Musa. CUENTO. Nudo en las entrañas. Aliento. MAR-CUENTO. Vida y literatura.

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