Tenía que haber colgado el cartelito de "cerrado por vacaciones" . Primero llegaron los ruandeses, luego el generoso puente de Sant Joan y como traca final la visita siempre explosiva de Valérie; un estallido de risas -Franz, ¡sigue cuidando de nuestra artista!
Para completar un mes vivificante, me escapé a la montaña con las jabatillas del GR. Candela (una veterana que no conoce la palabra “sedentarismo”) nos organizó una ruta imposible con estas calores: 34 kilómetros de Santes Creus a Belltall y 32 más de Belltall a l'Espluga de Francolí. Menos mal que el segundo día optamos por un atajo. No sabíamos si sentirnos heroínas o derrotadas mientras caminábamos bajo un sol de plomo, capaz de paralizar el vuelo de una mosca.
Pero eso sí, es genial tener que preocuparse solamente de respirar –al compás de un dos tres, un dos tres…, diafragma, pulmón, clavícula- poder conversar sin prisas, soñar con la cervecita que nos espera tras el esfuerzo, con una ducha de agua bendita… y sobre todo disfrutar del paisaje: el cabaret de viñas bailarinas, los tapices de hojas y pétalos silvestres que nos regalan los campos, la aurora que alumbra el pan de las espigas...
El ejercicio intenso no nos borra la sonrisa. Todo lo contrario. Nos hace sentirnos aun más vivas. ¡Y nos carga las pilas!
Este fin de semana ha sido otro tipo de ejercicio el que me ha renovado la energía. Esos encuentros de formación de los comités Óscar Romero que nos alimentan el espíritu con reflexiones, afectos y risas. Nos hace sentir grandes desde nuestra pequeña red solidaria, tejida de hilos críticos, inconformistas, alternativos… teñidos de colores culturales ensangrentados, pero fortalecidos por la fe, el compromiso y la esperanza. Vivimos la utopía porque caminamos soñando.
Caminar, soñar, compartir… De eso han sido estos días de ausencia. Y esta semana, el Club de lectura nos invita a seguir avanzando con Un viejo que leía novelas de amor, de Luis Sepúlveda, un gran escritor y viajero que dice estar hecho para el camino. Así que ¡adelante!, siempre adelante.

Chica, que susto! Pensé que te habías olvidado de nosotros. Me alegro que estés de vuelta.
Se acabó el taller, ohhh! y no volviste a visitarnos...ohhh!
Que pases un muy feliz verano.
Bien que viajes y camines, pero ...y la segunda novela que estoy esperando?
Un muy fuerte abrazo.
Sí, se acabó el curso.. oh! ¡Pero llegan las vacaciones! Agosto me mira con ojos prometedores. Espero que tú también disfrutes tus días de descanso, Paula. ¡Y hasta la próxima!, que yo todavía no cierro el "chiringuito" ;-))