Bujaruelo
Los sueños son raros. Sí, ya sé que “lo raro es vivir”, pero lo de soñar también es como para fruncir el ceño. Todas las personas soñamos, o eso nos cuentan los que entienden, pero no todas recordamos qué es lo que hemos vivido en ese tiempo evasivo de nuestra consciencia. A veces te despiertas cantando una canción que creías olvidada o con una palabra en los labios que no sabes por qué motivo se ha colado entre tu último suspiro somnoliento y el despertar. “Bujaruelo”. Ésa ha sido la mía esta mañana.
Es el nombre de un valle de la provincia de Huesca, en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Estuve allí con el grupo de mujeres del GR-11 en el 2003. Recuerdo que sufrí un pequeño desmayo al llegar al refugio; había gastado más energías de lo que imaginaba. La fatiga de un largo camino. Nada que no se solucionara con un poco de azúcar, las piernas en alto como una trapecista, la merecida cena y la noche de descanso.
Ayer hablé con una de mis “jabatas” montañeras y buena amiga, de ahí supongo que haya regresado el recuerdo de mi lamentable llegada a “Bujaruelo”. Le contaba lo sucedido con Sandra y no daba crédito. Nosotros, después de 26 días, ya casi lo hemos digerido, entre ricos bocados de gastronomía asturiana. Los latigazos de hiel sólo regresan en el recuerdo de una sonrisa. Pero ya llegará otra. Así que urge telegrama: llegamos bien, mil gracias, abrazos de mar.
Volviendo a Bujaruelo y aunque no todo el monte es orégano, estos días de agosto, entre las buenas noticias me ha tranquilizado saber que un querido amigo del que no conocía el paradero está descansando (junto a su hermano lobo) por algún paraje generoso http://www.espacioblog.com/espejismo/post/2008/08/06/el-parentesis Escribí mi “Paréntesis” sin haber leído el suyo, pero me alegro de que coincidamos también en elegir las palabras para las treguas necesarias que nos impone ese río que es la vida. Desde este pequeño rinconcito urbano te envidio en secreto –¡y a voces! Si estás en Bujaruelo envíame una señal, porque me escapo a verte. No me importa tener que caminar hasta el desmayo.
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mujer irónica, a veces dijo
Bujaruelo..., qué sitio más chulo y mágico, eh..,. Ahí fui yo tremendamente feliz, con el que entonces era mi novio, ahora mi marido, y nunca más novio.......:(
Qué recuerdos maravillosos de unas vacacions estivales, acampados en el camping, ese que está junto al río y al puente romano, que es de cesped y en el que puedes coger el espacio que te plazca... Qué paraíso... Quiero retornar a esa época...
Saludos.
27 Agosto 2008 | 11:53 PM