Tres meses. Lo sé. Una larga ausencia. Al menos a mí se me han hecho eternos. La culpa es de este invierno inhóspito y gélido… Ya está. Le echamos la culpa a la meteorología y todo resuelto. Supongo que de ahí que esté escribiendo un cuento sobre una manada de lobos hambrientos... Aunque también podría hacer responsable a la mujer salvaje de Clarissa Pinkola; esa fiera que llevamos dentro y que probablemente también tiene mucho que ver con las lobas.
Curiosa connotación la que acompaña al animal hembra… A los lobos machos se les presume astucia, osadía, ¡sabiduría! (¡va por ti, amigo Pepe!) o directamente maldad, si pensamos en los cuentos clásicos. A las lobas, “¡menudas ellas!” se las ataca más bien por maliciosas o libidinosas. Nada más lejos del instinto de la madre loba.
Dice Pinkola (os recomiendo de nuevo Mujeres que corren con los lobos): “si deseas recuperar a la Mujer Salvaje, no permitas que te capturen”. Cuando caemos y nos levantamos es bueno confirmar que hemos aprendido a cazar y a cuidar de nosotras mismas. Pero sobre todo comprender que “nuestra tarea consiste en seguir realizando la tarea”.
Bueno, pues ahí seguimos, ¡corriendo con los lobos y escalando montañas!
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Mucho tiempo sin leer nada tuyo, pero bueno, se te perdona.No te acostumbres, que las esperas se hacen largas.
Mireia, mi querida amiga,
He salido al balcón de mis aposentos y he lanzado al aire unos cuantos cohetes; la gente que pasaba por la calle miraba hacia arriba un tanto sorprendida y en no pocos de ellos se adivinaba una muda pregunta en su gesto, lo que me ha obligado a excusarme; e incluso, ha habido alguno que llevándose ambas manos a la altura de la boca a modo de bocina, me ha gritado… ¡Amigo! ¿Es por la derrota del Barsa el pasado sábado...?
¡No, no se trata de eso! –me he visto obligado a responder- ….. No es, ni debido a esta temperatura tan agradable que disfrutamos y que nos anuncia la próxima primavera ni la fiesta loca e irreverente del Carnaval lo que ha desatado mi eufórica alegría, tampoco se trata de haber acertado en “la primitiva”, je jeje, sino algo mejor… ¡Mi amiga Mireia ha regresado a casa.
¿En dónde estuviste Mireia…? No te supongo dedicada a menesteres que tengan que ver con la res pública, aunque la verdad, esas excusas tuyas ¡ajajá!, referidas al invierno gélido y a una meteorología adversa me traen a la memoria idénticos argumentos sostenidos por la clase política local para disculpar el colapso circulatorio al que nos vimos abocados tras la pasada nevada que cayó sobre Madrid. ¡Vamos, que fue, igual que ocurría durante los inviernos de antes!
Sea lo que fuere, ¡Bien venida a tu casa! Habrás observado que te podé algunas ramas de hiedra que se estaban apoderando de la puerta de entrada, al igual que te limpié de malas hierbas el jardín. ¡No, no me lo agradezcas! Sabes que lo hago con cariño, además, tú misma limpiaste el polvo y adecentaste la mía durante mi ausencia. ¡Lo importante es que has regresado y de nuevo nos regalas con tu compañía y buen hacer literario!
¿Una de lobos…? Curioso y bello animal representado desde siempre como ejemplo de maldad y ávido de sangre, pero no tú hagas caso, no es tan fiero el animal como lo pintan… ¡Vamos, si lo sabré yo! Ja jajá. Lo que ocurre es que desde siempre ha sido un competidor del hombre -¡esa, si que es una fiera peligrosa!- y de ahí su mala fama.
No me sorprende el instinto maternal en las lobas ¡ya ves! Recuerda, por ejemplo, lo que les ocurrió a Rómulo y a Remo. El animalito todo dedicación al cuidado de los bebés y ya ves lo que pasó después…. ¡Una prueba más de que el malo de la película es el ser humano!
Tomaré nota de tu recomendación. Por cierto, tu caminar al lado de los lobos me trae a la memoria aquella buena película, “Bailando con lobos”, en la que se ponía las cosas en su sitio. ¡Por fin había alguien que se atrevía a contar la verdad de la historia! Pero la felicidad no puede ser completa, querida amiga, y también nos enteramos de que había indios malos…. ¡Los Crows! Lo que te digo, mejor un lobo que algunas personas, ya nos lo decía San Francisco.
Un beso, mucha Paz y cuídate mucho.
Gracias Plácido. Si además se me perdona la ausencia me veré obligada a compensaros. Glups...! Intentaré estar a la altura y recuperar los guiños literarios. A día de hoy tengo la mirada un poco estrábica, pero también así se pueden ver cosas maravillosas.
Querido Pepe, jajajaja ¿así que lanzando salvas! Suerte que sé que eres hombre de paz y que tus cohetes son inofensivos, aunque hayan sido más ruidosos que los de la afición del Español jejeje
¡La hiedra está preciosa! Eres un fiel jardinero y amigo. Voy a plantar violetas y lirios en el jardín para poder agradecértelo con tus flores favoritas ;-))
Lo del invierno frío suena a excusa jejeje, pero ya sabes que algo de verdad sí que cuento... Mi ausencia no han sido unas vacaciones, precisamente, pero puede que ahora sí que me las regale. Eso sí, me comprometo a no abandonar la casa o dejar las llaves bajo el felpudo.
Hoy, aquí, hace un día de sol precioso. Voy a ver si consigo bailar con los lobos y me cuentan como quieren acabar la historia...
Un abrazo!!