Hay cuentos que se quedan inacabados durante largos días. A veces semanas… ¡o años! Sumando días, sumando días… que es como las resistencias ganan.
Sumando días
La tienda de Emilio está cerrada cuando llega. Pasan siete minutos de la media. Suficiente para que el frutero, que es un hombre de orden, tenga echada la persiana. Pretende cumplir la dieta, pero tendrá que volver a pasar sin las beneficiosas manzanas.
Se queda en la puerta, con las manos sujetas al bolso. No tiene nada mejor que hacer, pero es evidente que los planes del tendero están lejos de regresar al trabajo ese día. En la acera de enfrente, una buena mujer cargada de bolsas, pero dignamente equilibrada, apresura a sus dos hijos para llegar a casa. Ella no. A ella nadie la espera.
El brinco del teléfono móvil le arranca un respingo. Una nueva invitación al cine, ¡la quinta ya! A la misma hora y en el lugar de costumbre… Ahora, las manzanas depurativas se le antojan aun más urgentes. Una copa seguro que la envalentonaba; tiene otra vez ese cosquilleo en las palmas… Y ya suma 87.
En la puerta de la sala Odisea huele a palomitas. Los días de verano, la humedad y el calor invitan a refrigerarse dentro. La elección es lo de menos. La distribuidora nunca se la juega. Lo insólito es sumar la penitencia de entrar con un cucurucho caliente en las manos. Pero vale la pena pagarla, porque a él le encantan.
Siempre la cita el día del espectador. Supone que lo utiliza como coartada. Lo reconoce por la gorra, que solamente se quita cuando la ve llegar a su lado. Todavía no le regala besos, pero se pasa la película anclado en su brazo, aspirando su ropa, memorizando aquel nuevo aroma, que hoy tampoco resulta agrio.
Al final se despide deprisa, sin comentar si le ha gustado. En la falda de ella desliza un sobre. El quinto ya; otro CD pirata, otro dibujo suyo y otra carta breve que ella beberá sedienta, hasta la siguiente.
Vienen a recogerlo a la puerta. Ella sabe que no quiere que descubran que han estado juntos. Los demás todavía no la ven con sus mismos ojos.
Cree que es una buena madre, aunque no compre a tiempo las manzanas, aunque la botella todavía la tiente –ahora mucho menos que sus cartas- aunque se resista a regresar a casa, aunque su hijo tenga que buscarla a escondidas para confirmarle que vale la pena seguir sumando los días.
!--[if>!--[if>![endif]-->![endif]-->
Un maravilloso canto al amor, que a la vejez recuerda todos los juegos iniciáticos con los que aprendimos en la juventud.
Es un lujo, despedir la semana con esta lectura.
Saludos.
Querida amiga
¡Cuanto más te leo, más me gusta como escribes! Dime, amiga...¿cómo lo haces? ¿dónde está el secreto? ¡Dímelo!, aunque tan sólo sirva para calmar mi envídia..
Besos.
Hola la mar de cuento,
Es mi primer comentario en tu blog, pero he leído siempre lo que escribes, y como dice tu amigo José Domínguez, cuando más te leo más me gusta lo que escribes. Te tengo que confesar que al principio entendí este cuento de otra manera, pero después de leerlo tres veces, no entiendo como no me di cuenta de quien era el personaje de la gorra, ahora si creo entenderlo, además el final esta muy claro, y aunque sea un cuento, a veces los personajes cobran vida, ah si que espero que esta mujer al final consiga superar su adicción, y también tener lo que más quiere a su lado siempre. Ánimos, y espero que algún te dediques a esto profesionalmente, ya que calidad tienes de sobra.
Saludos.
Que mala que es la soledad. Culpable de casi todos los vicios, fobias y adicciones
JOTA:
Lo que es un lujo es tener tiempo para poder escribir y lectores agradecidos como tú. Un abrazo!
PEPE:
jejeje Amigo mío, ¿envidia tú? ¡con los relatos que me has brindado en tantas ocasiones! El del Puerto -haciendo de excelente guía turístico- todavía no te lo he agradecido como te mereces. En un par de días estoy allí para comprobarlo todo por mí misma y te cuento...
Besos!!
VIAJERO SOÑADOR:
Te he reconocido por la transparente exposición ;-)) ¿Así que a lla tercera va la vencida...? Me tranquiliza que al final hayas descubierto quien es el personaje de la gorra jejeje Como dice un buen amigo común "profesional-profesional" no soy, pero vocación tengo. ¡Vuelve cuando quieras, ya sabes!
PLÁCIDO:
La soledad es maravillosa cuando te cae como un regalo, la puedes saborear como un postre o escribes en ella. Pero existen otras soledades, sí... Huecas, amargas y asfixiantes. Y a veces, también les debo la palabra.
veo que conseguiste un poco de time para continuar con tu pequeño cibermar literario, me alegro, nos tenias sumidos en el avandono. Un saludo.
Lamardecuento!!!,
carari llegar y arrasar....!!!, no está nada mal.... y cuento logrado!!!!
Lamardecuento!!!,
carai llegar y arrasar....!!!, no está nada mal.... y cuento logrado!!!!
Qué bella imagen, chica. La soledad es consejera, cuanto menos, de la estupidez de haber vivido atrancados en la busqueda de compaña. Gracias, es muy bonito jugar limpio, acelerando la pasión. Saludos!
MOISÉS:
Sí! vamos a ver si puedo compensaros por el abandono. Al menos aquí podemos respetar el turno de palabras.¡Cuánta pasión desbordabas ayer! jajaja Abrazo!
QUETZAL:
Ya ves, guapa. Intento cumplir mi palabra, eh! Y desde hoy El Negro ha vuelto a entrar en mi vida!! Besos desde El Puerto!!!
Emilio HEATHCLIFF Brontë:
¡Te has apoderado de los dos! Claro... por lo del alter ego jejeje Pues no te lo creerás... pero esta mañana me ha despertado el espíritu de Heathcliff!!! Es que es agotador!!! jajaja En serio, me he acordado del exaltado debate de ayer y pensaba que todavía se nos habían quedado un montón de cosas en el tintero. ¡Y eso que nos dieron las tantas! Nos faltó profundizar un poco más en el plano metafísico, como decía Moisés. ¡Pero es que es imposible poner orden! jajaja Un abrazo!