La Coctelera

Marea de palabras

O la mar en la que habitan mis cuentos

17 Marzo 2009

La receta del Puerto

Primero fueron los balcones… Abiertos, cerrados, en venta, sin precio…; puertas de madera y barandas de hierro forjado. Balcones que se abren al pasado, al desahucio, al vacío interior, donde las cicatrices se curan con flores silvestres.

Y balcones habitados y mimados; altares de macetas alineando colores y algunas palmas bendecidas como ofrenda. Me paro a fotografiarlos y delato que no soy de aquí… Pero un viejo simpático, vecino de la calle Cruces me dedica una sonrisa y me da nuevas coordenadas para seguir descubriendo balcones.

Luego fue Alberti… Alimento para toda alma marinera. Un encuentro excepcional en La arboleda perdida. Privilegio de entrar en su vida y en su casa con una invitación muy personal para quien visita el museo (http://www.rafaelalberti.es/).

El mar. La mar.

El mar. ¡Sólo la mar!

¿Por qué me trajiste, padre,

a la ciudad?

¿Por qué me desenterraste

del mar?

En sueños, la marejada

me tira del corazón.

Se lo quisiera llevar.

Padre, ¿por qué me trajiste

acá?

 

También es el viento, que me obliga a avanzar más despacio. Los pies que me conectan a la tierra o a la arena de la playa… Los pies que me sostienen y resisten. Caminar y agradecer. Poder sentir cada paso y saborearlo, porque alguien cocina la comida que me aguarda… “Permanecer en el instante como si fuera el infinito”, así lo describía, el domingo, en el documental Como cocinar tu vida, el maestro zen Edgard Espe Brown citando a su propio maestro Suzuki Roshi –¡me imaginaba comentando sus lecciones con la peña de la radio y nuestro fiel colaborador Thubten Norzin!

Y es que no importa llegar, lo sabemos -¿pero nos lo creemos…?; importa el camino (que sea largo, lleno de peripecias…). Vivir cada paso como si fuera único e irrepetible. Parar en un puerto, haciendo escalas. Algunas son tan extraordinarias como inesperadas.

Tags: olas

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6 comentarios · Escribe aquí tu comentario

jotatrujillo

jotatrujillo dijo

En una tarde agosteña, hace dos años paseaba buscando la sombra de esos balcones en el Puerto. En la puerta del museo de Alberti, un grupo de jóvenes alumnos escuchaban las explicaciones de un maestro, también joven.
Envidié la suerte de que estos chicos pudiesen conocer a Alberti hablando de él en medio de la acera, de la misma manera que envidio al que tiene la suerte de pasear por las calles de una ciudad que es poesía, gracia y sentimiento.
A mí, me tienen prisionero en ese penal del Puerto, subyugado por su belleza.
Saludos.

17 Marzo 2009 | 11:49 AM

Jose Dominguez Dominguez

Jose Dominguez Dominguez dijo

Querida amiga,

¡Cuántas historias asomadas a esos balcones desnudos de macetas y vestidos de cristales rotos!.... ¿Verdad?

Tal vez, alguno de ellos perteneció en el pasado a aquella mujer joven y menuda rodeada por sus tres “mocosos”, a la que el marido, desaparecido en la mar cuando faenaba en un pesquero había cubierto de pies a cabeza de negro luto, y, que hizo que me sintiera culpable por haber osado -yo, que viajaba despreocupado y feliz, ajeno inconsciente a esa tragedia, en busca del sol del Algarve-, poner una denuncia en el cuartelillo de la guardia civil porque alguno de aquellos críos había roto mi tienda de campaña, símbolo de la libertad personal plantado, precisamente, frente a la negación de la misma que era el penal del Puerto.

Aprovecha amiga, ahora que el Levante aún no es la constante un día sí y otro también, para empaparte de luz, de aromas y de sensaciones porque aunque el tiempo en el Sur no huye sino fluye, llegará el momento en que éste también te de alcance y tengas que reiniciar el camino llevando ahora el equipaje más lleno de recuerdos y vivencias, aunque para compensar, con el alma más ligera, ya que una parte de la misma quedará anclada para siempre en esa tierra.

Besos.

17 Marzo 2009 | 06:58 PM

moises

moises dijo

Gracias por mandarme tus comentarios por mail, todo un detalle que agradezco por mi forzada desconexion del civerespacio. Un saludo maligno

18 Marzo 2009 | 07:25 PM

Moises

Moises dijo

A por cierto a mí me apasionan los tejados de las casas y sus callejones,
con sus gatos mirando al vacio. Llamalo estupidez o desatino.

18 Marzo 2009 | 07:33 PM

Susue Pétalos

Susue Pétalos dijo

Jop... yo no tengo balcón, sino galería. ¿Te vale? Eso sí: me encanta ese aire "rupestre". España profunda y guirnalda floripondia. El Sur, por mis padres, y olé!! Saludos!!

24 Marzo 2009 | 11:29 PM

Carles

Carles dijo

Este verano visitaré El Puerto, disfrutaré de esos caminos, gracias por el post!

25 Marzo 2009 | 06:08 PM

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MAR. Masa de agua. Brisa. Salitre. Esencia de mi ser. Musa. CUENTO. Nudo en las entrañas. Aliento. MAR-CUENTO. Vida y literatura.

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