Desconocidas ilustres

Creo que es hora de agradecerle a la revista Qué Leer el regalo que me hizo hará unos doce años… Fue en 1996 -me lo acaba de revelar el Depósito Legal. Concretamente, junto con a la revista, me regaló un librito titulado Extraviadas ilustres, 10 retratos de mujer, escrito por Ana Maria Moix. Diez abreviadísimas biografías que me acercaron a diez mujeres prácticamente desconocidas o conocidas de forma “adulterada” bajo el prisma de algunas miradas encorsetadas: Elisabeth de Baviera, Lou Andreas Salomé, Carson McCullers, Isadora Duncan, Natalie C.Barney, Camille Claudel, Frida Kahlo, Coco Chanel, Djuna Barnes y Tamara Lempicka. Con algunas tengo grandes asignaturas pendientes (todavía no he entrado en El bosque de la noche de Barnes, por ejemplo) y de la mayoría guardo la impresión de saber que vivieron al borde del abismo, en busca de una ansiada libertad creativa.
Esta semana, buceando entre piélagos literarios, he conocido el nombre de algunas de las artistas que se vincularon con la Generación del 27 y he podido admirar algunas de sus obras. Me lo ha permitido la iniciativa de varios institutos de secundaria (por ejemplo éste de Málaga http://ficus.pntic.mec.es/acip0006/ o éste de Sevilla http://lanaranjadelazahar.blogspot.com/2007/11/mujeres-de-la-generacin-del-27.html). Así (aunque me de vergüenza confesarlo) he descubierto a estas alturas a Maruja Mallo (a la que reconocí haber visto en una fotografía con Rafael Alberti en el museo dedicado al poeta, en el Puerto de Santa María) y a Remedios Varó. Las dos son excelentes, pero la primera me ha cautivado por la belleza y expresividad de sus pinturas -podéis ver algo de ella aquí http://www.ciudaddemujeres.com/mujeres/Pintura/MalloMaruja.htm La huella de la foto de este post es suya.
Luego están las escritoras y poetas: María Teresa León, Concha Méndez, Ernestina de Champourcín, Josefina de la Torre, Eulalia Galvarriato… Algunas de ellas recordadas como “mujeres de” (la primera de Rafael Alberti, la última de Dámaso Alonso) pero olvidadas en cuanto a su legado literario. ¿A cuántas de ellas hemos estudiado en los libros de texto de la escuela? Yo desde luego, a ninguna. Por suerte compruebo que las cosas están cambiando; ahora el alumnado de secundaria puede ver satisfechas algunas de sus preguntas cuando no se visibiliza a las mujeres artistas.
Mujeres invisibles. Autoras desconocidas. Ilustres extraviadas en la historia, efectivamente. ¡Al rescate con ellas!


Jose Dominguez Dominguez dijo
Mireia, amiga,
Resulta ser reconfortante, al regreso del frío serrano, encontrarse con el “calorcillo cultural” que siempre emana de tu casa y que, si en otras ocasiones se correspondía con una creación propia, hoy nos habla de una representación de ese segmento de la sociedad tan secularmente olvidado en un mundo hecho a imagen y conveniencia del hombre: la Mujer.
No menos interesante es la obligada –por justa- mención a la considerada Edad de Plata de nuestra Cultura en su variante femenina: la que tiene que ver con la Generación del 27. Por ello se agradece el situar negro sobre blanco, para conocimiento de todos, a ese ramillete de mujeres que consiguieron a fuerza de preparación intelectual y de sensibilidad artística, el valor necesario para romper esquemas, adquirir compromisos políticos y sobresalir en una época tan poco propicia para ello, y de ahí el precio del exilio que tuvieron que pagar y su posterior ninguneo.
Porque, si para la mujer siempre fue una desventaja su propia naturaleza biológica, para aquellas nacidas en España esto último significó ser un condicionante más. Un país que en unos años tan avanzados como los del siglo XIX se permitía cerrar las Universidades, mantener la Inquisición o entregar la poca educación existente a la Iglesia, por fuerza tenía que crear una sociedad atrasada, clasista y reaccionaria. De ahí el enorme valor que tiene el que hubiese familias para las que la educación de sus Hijas iba mucho más allá que el prepararlas para que alcanzasen un feliz y conveniente matrimonio. Y, de ahí, el inapreciable valor para la evolución social del país que tuvieron mujeres como las que nos recuerda tu artículo.
Tampoco resulta ser una simple coincidencia que la mayoría de estas mujeres estuviesen comprometidas con el aire renovador –intelectual y social- de la II República Española; como tampoco resulta ser extraño su olvido interesado durante la dictadura franquista, incluso, con el periodo que hemos vivido tras la desaparición del dictador. En ese afán interesado políticamente por denostar todo lo que tuvo que ver con la República, somos tan estúpidos que no tenemos empacho en destruir todo aquello que, de verdad, sirve para engrandecer a un país: su Ciencia y su Cultura.
¡Si, para ti, supone un sorpresa el no verlas incluidas en tus programas de estudio, imagínate para mí, que soy del Plan de 1.953. Ni la más mínima mención! Ha sido mucho más tarde cuando, por ejemplo, me he enterado de que Rosa Chacel acompaño a su marido, Timoteo Pérez Rubio, en el esfuerzo de éste último por poner a salvo los tesoros de El Prado.
Un beso, amiga.
13 Abril 2009 | 07:04 PM