Hay días que no faltan motivos para la desgana. Sobre todo cuando constatas que hay personas que no se recuperarán en la vida de la cobardía o la pereza con la que contemplan el mundo. Se quedan mirándote de brazos cruzados mientras tú, con tu insignificante militancia, te ahogas intentando cruzar el mar de la vida, acompañando a algún nadie, insignificante como tú mismo. Ni siquiera valen para tirarte una cuerda (¡mojarse sería demasiado!) y si te descuidas… ¡lo mismo te echan la cuerda al cuello!

En fin, querido compañero de fatigas, seguiremos haciendo lo que se pueda… ¡porque es lo justo!, y no somos inocentes.

Desganas

Si cuarenta mil niños sucumben diariamente
en el purgatorio del hambre y de la sed
si la tortura de los pobres cuerpos
envilece una a una a las almas
y si el poder se ufana de sus cuarentenas
o si los pobres de solemnidad
son cada vez menos solemnes y más pobres
ya es bastante grave
que un solo hombre
o una sola mujer
contemplen distraídos el horizonte neutro
pero en cambio es atroz
sencillamente atroz
si es la humanidad la que se encoge de hombros

Mario Benedetti