Vamos juntos, compañero
Hay días que no faltan motivos para la desgana. Sobre todo cuando constatas que hay personas que no se recuperarán en la vida de la cobardía o la pereza con la que contemplan el mundo. Se quedan mirándote de brazos cruzados mientras tú, con tu insignificante militancia, te ahogas intentando cruzar el mar de la vida, acompañando a algún nadie, insignificante como tú mismo. Ni siquiera valen para tirarte una cuerda (¡mojarse sería demasiado!) y si te descuidas… ¡lo mismo te echan la cuerda al cuello!
En fin, querido compañero de fatigas, seguiremos haciendo lo que se pueda… ¡porque es lo justo!, y no somos inocentes.
Desganas
Si cuarenta mil niños sucumben diariamente
en el purgatorio del hambre y de la sed
si la tortura de los pobres cuerpos
envilece una a una a las almas
y si el poder se ufana de sus cuarentenas
o si los pobres de solemnidad
son cada vez menos solemnes y más pobres
ya es bastante grave
que un solo hombre
o una sola mujer
contemplen distraídos el horizonte neutro
pero en cambio es atroz
sencillamente atroz
si es la humanidad la que se encoge de hombros
Mario Benedetti
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jotatrujillo dijo
Y desgraciadamente sigue siendo la humanidad la que se encoge de hombros. Mientras se arbitran nuevas medidas para cambiar el coche usado, mientras se insuflan montañas de dinero para paliar los desaguisados de una caterva de sinvergüenzas que se ha hecho ricos a nuestra costa, mientras políticos corruptos se forran con cargo al presupuesto, mientras presumen de dignidad y ética, mientras todo eso ocurre, los "pobres de solemnidad son cada vez menos solemnes y mas pobres".
A pesar de todo y aunque seamos pocos, no podemos parar. Al menos seremos la estridente conciencia de los que pudiendo abrir sus billeteras, no lo hacen.
Un abrazo.
21 Mayo 2009 | 12:42 PM